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domingo, 17 de febrero de 2008

Inter-rail 06: Las playas de Split


Arón nos cuenta:

“Tras un terrible trayecto en tren, que cogimos a eso de las 5 de la mañana, después de dormir en la estación de tren de Zagreb (sí, en el suelo, con sacos...), llegamos a la magnífica ciudad de Split. Suele ser una de las ciudades punteras de Croacia, aunque es Dubrovnik la que se suele llevar la medalla de honor. Puede sonar bastante arriesgado por mi parte, pero estoy seguro de que, sin haber estado en Dubrovnik (y no porque no quisiésemos ir, sino por cuestión de prioridades), creo que Split tiene muy poco que envidiarle.”

“No tienen más que observar las magníficas costas de ese lugar. Tras un “desayuno-almuerzo”
un tanto chungo, nos dispusimos a buscar las playas. El contraste entre el agua clara, la arquitectura tan particular y, más allá de la fila de edificios, las montañas perfiladas como en un dibujo infantil, es sumamente espectacular. Sus aguas no están para hacer gárgaras, precisamente. Hay que recordar que estamos hablando del Mar Mediterráneo. No obstante, yo disfruté del baño y, más que de el baño, de la atmósfera del lugar: era un lugar eminentemente turístico, pero donde los turistas se mezclaban con los croatas de maravilla (esta frase puede ser malinterpretada... hummmm). Un bañito, tomar el sol durante media horita, un helado, otro bañito, un paseo por la orilla... Estuvimos unas cuantas horas disfrutando de aquel entorno, a pesar de venir de Lanzarote, donde tenemos playas a la patada. Pero la arquitectura del lugar y lo cristalino de sus aguas, hacía que fuese una experiencia nueva.”




“Y eso que no he hablado aún de la maravillosa fortaleza de Split. No obstante, al ver estas fotos de sus playas, coincidirán conmigo en que ya sólo con eso vale la pena visitar Croacia.”




"Qué ganas de hacer una botija ¿eh?"

lunes, 21 de enero de 2008

Inter-rail 07: surfeando un río alemán

Arón nos cuenta:

“A pesar de ser la última ciudad que vimos en el inter-rail 2007, tras un recorrido frenético, pudimos paladear la ciudad de Munich con sumo placer. También era cierto que, precisamente al ser la última y tener en mente que no había que coger ningún tren más, y, sobre todo, después de conseguir aquel apartamento a unas cuantas calles de la estación central (gracias, Hans, gracias, Dagmar), fue posible tomarse todo con más calma. No obstante, Munich ofrecía numerosos atractivos como el que hoy nos ocupa. Y no hablo precisamente de un museo, fiesta o monumento.”


“Fue de casualidad. Entramos en el “Englischer Garten”, un parque enorme donde alemanes y extranjeros podían pasear a pie o en bicicleta, tumbarse en el césped a leer, bañarse en el río que lo cruzaba, jugar al fútbol, dar un paseo con el perro… bueno, prácticamente todas esas cosas que se hacen en un parque de considerables proporciones. Sólo que en el “Englischer Garten”, además, era posible una actividad inesperada: surfear.”

“El río (o los ríos, vaya usted a saber) tenía su superficie casi a la misma altura que el césped que los acordonaba, lo cual era algo muy curioso. Y también era de destacar el hecho de que las aguas circularan con suma rapidez. No era el típico riachuelo relajado donde se bañan los patos y los niños se ponen a echarles migas de pan, sino que fluía rápido como un demonio cojo. Caminando cerca de su orilla, ya yéndonos de esa maravilla de parque, nos encontramos con este espectáculo espontáneo. Aprovechando la velocidad del agua al surgir de unos túneles que parecían perderse bajo el asfalto, estos surfistas se situaban a ambos lados del mismo, con sus fieles tablas alzadas. Se lanzaba uno, surfeaba un poco, se dejaba caer y lo sustituía otro.”

“Aquel sistema me recordaba mucho a los duelos de breakdance, como si hubiese un pique entre los de una orilla y los de la otra. Tal vez no vaya tan desencaminado. Sea como sea, es uno de los grandes recuerdos que, en general, me llevo del inter-rail 2007, y en concreto, de esa magnífica ciudad alemana.”




¿Existirá alguna versión alternativa de los Beach Boys en Alemania?

jueves, 10 de enero de 2008

Inte-rail 04: Compañeros del D´Artagnan


Arón nos cuenta:

"Los albergues en la zona de Europa del Este son bastante baratos y no suele haber necesidad de compartir habitación con nadie. Bien cuando fuimos cuatro en el inter-rail 06, bien cuando fuimos tres en el inter-rail 07, siempre encontrábamos un cuarto que se ajustara a nuestro número. Eso es, sin lugar a dudas, una ventaja clara. No hay que soportar a peña extraña con problemas de higiene, como nos pasó en Amsterdam en el inter-rail 07."

"No obstante, el hecho de compartir cuarto con otra gente puede suponer un enrequecimiento considerable de la experiencia inter-railera. En nuestro primer inter-rail, en el verano del 2004, éramos seis hombres. Por lo que el quedarnos en un cuarto con dos o tres personas más no suponía un problema. Aunque también es cierto que llegamos a quedarnos en cuartos de 12 personas! (Amsterdam) o incluso en cuartos de 20! (Roma). Siempre con la duda de si guardar el macuto en una taquilla o si dejarlo bajo la cama."

"Pero cuando son dos o tres personas extrañas, eso no es problema. El caso en concreto fue en París, la primera ciudad del primer inter-rail. Allí nos quedamos en el albergue
D´Artagnan, un lugar bastante acogedor y donde conocimos a gente de todo tipo y calibre. Nos quedamos en un cuarto de nueve personas, por lo que había posibilidad de encontrarnos a tres personas más con nosotros. Y así fue."

"Conocimos a un coreano que siempre tenía cara de quedarse dormido en cualquier momento. Hablaba inglés, arrastrando las palabras con inusual cansancio. No obstante, y eso es lo que lo hacía parecer fumado, siempre sonreía. Ojos caidos y sonrisa bobalicona: dieta a base de
marihuana. Comprador habitual de Nancy Botwin. O eso parecía al menos. Tal artista viajaba solo y no tuvimos problema en comunicarnos con él."

"Otro habitante del cuarto fue un iraní pureta. El hombre trabajaba y se hospedaba en ese albergue. También hablaba inglés. En un principio no tuvimos problema con él, hasta que comenzó a hacer un par de cosas que nos tocó las narices... No obstante tuvimos la oportunidad de vengarnos... ¡Pero eso es otra historia!"

"El tercer componente del trío calavera personajístico fue un japonés. Tratar de describirlo sería como hablar acerca de un personaje cómico de anime. Porque así era, su rostro era capaz de registrar mil tipos de matices relacionados con la alegría, el entusiasmo y la excitación. Sobra decir que nuestras caras españolas eran incapaces de reproducir tal tornado de gestos. Era un hombre realmente feliz. Parecía haber salido de
"Humor amarillo". Tenía un cámara de fotos ultramoderna, plana y con una resolución de la hostia. Cuando le preguntamos por "Akira", él dijo no conocer esa película de anime."



"- Pero ¿cómo es posible? Pero si preguntar a un japo sobre "Akira" tiene que ser equivalente a que a nosotros nos pregunten por Julio Iglesias."

"Nos comentó varias veces que él era de
Hiroshima. Y, acto seguido, hacia el ruido de una bomba, moviendo las manos para formar el champiñón radiactivo. Y luego se reía, todo contento. Todo un personaje. A lo mejor ese nivel innato de felicidad era alguna consecuencia de la exposición de sus antepasados a la bomba. Who knows. El caso es que, y aquí viene lo bueno, el tipo no sabía inglés apenas. Tampoco sabía francés. Y estaba viajando por París solo."

"Ole sus
huevos toreros."

"¿Cómo hablábamos con él? Pues resulta que el coreano fumado sabía japonés, por lo que le decíamos algo al coreano y el nos lo traducía y se lo decía al japo. ¿Cómo tenía el valor de viajar a París solo sin saber inglés o francés? ¿Esperaba que los franceses tuviesen el japonés de segundo idioma oficial?"

"Y ahora viene otro dato desconcertante. Tras sacarnos las fotos, les dijimos al coreano y a él que nos dijesen sus correos electrónicos para enviarnos las foticos. El coreano nos dio la suya y el japo no... PORQUE DECÍA QUE NO TENÍA DIRECCIÓN DE E-MAIL. Es in-cre-i-ble. Un japonés sin e-mail... eso es como encontrar a un español que nunca haya probado el jamón serrano. Menudo freak, el colega."

"Pero, allá donde estés (seguramente hablando japonés con los paisanos de algun pueblo europeo), te mando un fuerte abrazo. Conocer a un crack como tú ha sido brutal."



De izquierda a derecha: Christian, David, Joel, el japo feliz, Ares, yo, el coreano fumado.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Inter-rail 04-06-07: Sagrado bocadillo de sardinas

Arón nos cuenta:

"Siempre que pienso en la Torre Eiffel, entre muchos flashbacks grandiosos que irrumpen de golpe en mi mente, aparece un regusto a bocadillos y pan mojado por su aceite. Si pienso en Amsterdam y sus canales, también suele instalarse ese recuerdo de sabor en mis labios. Cosa que ya no me pasa tanto al pensar en Praga o en Croacia ¿A qué se debe? Pues muy sencillo. Hay diferencias bastante considerables entre los países de Europa occidental y los de Europa oriental. El nivel económico de Francia, Holanda, Alemania... es mucho más alto que el de Hungría, República Checa y Polonia. Es por ello que, entre otras cosas, lo de ir a comer a restaurantes en la parte occidental sea una idea poco aceptada."



"Recordemos cuál es la filosofía del inter-rail: viajar cuanto más sea posible y gastando lo mínimo. Ante tal lema, los restaurantes franceses o italianos son casi una anécdota. En cambio, en Cracovia sí que puedes ir unas cuantas veces a comer en uno, como también puedes a orillas del lago Balaton, o en Split... Por lo que todas las veces que hemos estado en París o Amsterdam, hemos solido echar mano de supermercados. En ellos solemos comprar por la mañana lo que será nuestro desayuno y algo para el almuerzo, y por la tarde-noche, lo que será nuestra cena, generalmente en el albergue."

"Y ahí es donde aparece el plato estrella: el bocadillo de sardinas. Una lata de sardinas, ya puede ser al tomate, al limón o simplemente con aceite (generalmente difícil de abrir, mecachis), un pan y mucha hambre, es lo único que se necesita para preparar tal delicia. Ya han sido unas cuantas veces cuando he abierto una lata de sardinas en un parque parisino, o admirando alguna ciudad italiana. Es un pilar fundamental en la dieta del mochilero, y todo un placer."


Pan + sardinas: explosión de placer en el paladar de todo mochilero barbudo que se precie.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Inter-rail 04-07: Joselito Café Tapas

Arón nos cuenta:

"En el primer inter-rail que hicimos, en el 2004, tuve la oportunidad de redescubrir Amsterdam con mis colegas. Ya había visitado tal magnífica capital con mis padres unos cuantos años antes y me resultó fascinante. Para nuestro primer viaje de inter-rail teníamos claro que Amsterdam entraba en nuestro recorrido. Así fue. Descubrimos lo variopinta y pintoresca que es esta ciudad, un lugar que nada se parece al resto de ciudades europeas, ya no sóla en cuanto a su arquitectura y a sus canales, sino también en cuanto a la actitud y mentalidad de sus habitantes y el gran cúmulo de frikadas que podías encontrar. "Joselito Café Tapas" es una de estas frikadas. Ubicado en una de las calles comerciales entre la Plaza Dam y la estación de tren, esta cafetería era todo un homenaje al Pequeño Ruiseñor. Ese que, junto a Torrebruno y Ángel Cristo, englosaría la lista de famosos españoles más enanos del mundo. No pudimos más que admirar al responsable de este bar ¿Una cafetería sobre Joselito en Amsterdam? ¿se lo imaginan? Pues no hace falta que lo imaginen, porque EXISTE. Entren en la página oficial para que se terminen de asombrar/partir el culo."




"En la presentación del local en cuestión han puesto: "Joselito, ‘The little boy wonder’ of Spanish cinema, who charmed millions during the 1950’s, first in Spain then across the world, with his cheeky smile, big brown eyes and ‘golden voice’". Jajajajaja. Deberían poner después: "Now he´s tiny and ugly like a dog." Como pueden ver, en la foto en la que salgo con mi amigo Ares, el ponerse ante este bar supone ponerse a cantar. Es así. Inspiración pura y dura."







"Me hizo tanta gracia que, en este verano pasado, en el inter-rail 2007, volví a Amsterdam con Mónica e Iván y les mostré tal obra magna de la restauración. Brutal."


"Camarero, póngame un capuccino... y Pan y Vino"

domingo, 2 de diciembre de 2007

Inter-rail 06: Cojeando por Plitvice

Arón nos cuenta:

"Plitvice es un lugar fascinante. Nos pasamos unas cuantas horas maravillados, caminando por aquellos caminos de tablones de madera, serpenteando entre piscinas naturales de agua cristalina, cascadas que surgían de los rincones más inesperados, amistosos árboles que dosificaban las inesperadas instantaneas, patos que luchaban sin tregua por la miga de pan de turno que había lanzado algun turista de mofletes sonrojados, sin duda es un paraje sin igual. Fue una de las más espectaculares visitas que tuvimos en el inter-rail 2006. Ir a Croacia y no pasar por Plitvice debería de ser denunciable. Recuerdo que, cuando nos quedaba menos de mitad de trayecto, mis dedos cedieron ante las rozaduras del calzado y me costó mucho caminar. De hecho estuve un buen rato cojeando, y en una parada para comer, me vendé los dedos con servilletas. Cuento esto porque, a pesar del dolor, no pude cerrar la boca del asombro ante aquellos acantilados, cascadas, lagos cristalinos... Podría haber seguido caminando, mejor dicho, cojeando, por esos caminos durante horas. Espero volver pronto. I LOVE PLITVICE"




lunes, 26 de noviembre de 2007

Inter-rail: Viaje de colegas por Europa


Arón nos cuenta:

"El inter-rail es una forma de viaje ideal para ir con los amigos, es un método más barato para recorrerte varios países en pocos días, vivir aventuras de diversa índole, dormir en albergues repletos de gente, en el suelo de estaciones, en butacas incómodas de tren, es un viaje que siempre recordarás, una visita breve pero sumamente intensa a capitales europeas, pueblos pintorescos, siempre con el mapa y los folletos gratuitos en mano (oh, esas maravillosas oficinas de turismo). El inter-rail es no saber qué comerás esa noche, dónde dormirás al día siguiente, en qué idioma tendrás que preguntar, y, depende de qué senderos recorras, qué moneda tendrás que empezar a emplear. Inter-rail es emoción, risas, asombro, cultura, trenes, guías turísticas, compañeros de cuarto extravagantes, incertidumbre, bocadillos de sardinas, personajes surrealistas, anécdotas cómicas, fotos, más fotos, conversaciones hilarantes, sacos de dormir, consignas, macutos pesados... ¡Inter-rail es un puntazo!"

Si quieres saber más acerca de esta magnífica forma de viaje, métete en esta más que recomendable página, bucea por todas sus secciones y, por supuesto, por su interesante foro y sigue con atención lo que nos cuenta Arón (con sus tres viajes de inter-rail a sus espaldas) en esta sección.

¡Qué comience el viaje!