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viernes, 7 de marzo de 2008

Cinco genios


Hay ciertas personas en el mundo de las artes que yo admiro profundamente. Son gente que destacan en el medio en el que están enmarcados, que se han convertido en referentes con todas las de la ley. Pero, sobre todo, este grupo de person las admiro porque han conseguido trasmitirme la sensación de que todas esas maravillas que han hecho, la saben hacer con los ojos cerrados. Es decir, algunos grandes artistas sí que trasmiten que detrás de su éxito hay un trabajo duro, un esfuerzo calculado, algo admirable. Pero los que voy a mencionar ahora son artistas que parecen haber nacido para hacer lo que han hecho, que todo lo que hacen de forma virtuosa, parece que lo consiguen de forma sumamente sencilla.

Steven Spielberg (director y productor de cine). Es de sobra conocido, un icono en la Historia del Cine, un hombre que ha cambiado la forma de entender y explotar este medio. Uno de los mejores a la hora de combinar arrollador éxito tanto en crítica como en taquilla. El Rey Midas del celuloide consigue crear películas que todo el mundo disfruta y que, al mismo tiempo, resultan magníficas en todos los niveles. Al analizar su filmografía, te das cuenta de que este hombre puede rodar peliculones con los ojos vendados. Es un Dios. El que lo niegue, es que no tiene la más mínima idea. “Tiburón”, la saga de Indiana Jones (muy pronto ampliada), “Parque Jurásico”, “E.T.”, “El diablo sobre ruedas”, “La lista de Schindler”... Pero no sólo ha dirigido aunténticas obras maestras, sino que además ha producido peliculones que han hecho que nuestra infancia (ochenteros y noventeros, somos legión) sea envidiable: "Los Goonies", "Los Gremlins", "¿Quién engañó a Roger Rabbit?", "Regreso al futuro", "El secreto de la pirámide"... El puto amo, vaya.

Alan Moore (guionista de cómics). Un genio, sin atisbo alguno de duda. Obras como “Watchmen”, “From Hell” o “V de Vendetta”, le han dado la reputación lógica y merecida de ser uno de los mejores escritores del noveno arte. El mejor, diría yo. Sus cómics son tan profundos, tan complejos, tan inteligentes, tan innovadores, tan impactantes... y, al mismo tiempo, entretienen enormemente. Es muy difícil poder trasmitir todos esos conocimientos que él posee a tanta gente. Porque es posible, se ha demostrado. Puedes hablar de temas muy profundos, sin ser demasiado críptico (que aprendan todos esos escritores que se masturban intelectualmente con sus propios libros, con títulos del tipo “La levedad inconsciente de las paradojas universales”). Moore, a pesar de sus pintas de vagabundo esquizofrénico, logra dar la sensación de que sabe de todo y que ha leído todos los libros escritos por el ser humano. Tras leer alguna de sus obras, parece que todo lo que hacen los demás guionistas es sumamente mediocre. Nadie puede hacerle sombra, es el más grande.

Kase.O (rapero). Todo el que le guste el hip hop, en especial el hablado en castellano, no puede negar lo evidente: Kase.O ha sido, es y siempre será uno de los mejores en este terreno. Uno de los integrantes del grupo “Violadores del Verso” (¡grandes Lírico, Hate y Rumba también!), desde que comenzó en este mundillo ha demostrado que para él rapear, es como para nosotros respirar, algo que hace sin esfuerzo alguno. Escuchas sus rimas y te da la sensación de que lo hace de forma automática, que todo forma parte de un freestyle. No me lo imagino estancado escribiendo un párrafo. No. Parece que coge el micro y te suelta sus versos con una habilidad divina, como tocado por la mano de Dios, la Virgen, San Justino y los apóstoles. Que raperos tan condenadamente buenos como Tote King hayan presumido de haber tenido un autógrafo del alter-ego de Javier Ibarra, ya dice mucho. Es un referente dentro del rap hispano. Una máquina del flow. Un genio (como bien aclara en el primer disco de su grupo, co).

Chris Morris (cómico, guionista y actor de sitcoms). En el campo de la comedia, los ingleses son de lo mejorcito que se puede encontrar. Y dentro de este grupo, Chris Morris es uno de los más grandes. Sólo hay que ver “Brass Eye” para darse cuenta de ello, una obra que supera las más altas cotas de la crítica ácida. Todo lo que se está haciendo ahora en el terreno de las sátiras y el humor absurdo, este hombre ya lo ha hecho antes y mejor. “The Day Today” es otro ejemplo. Pero, además de todo esto, resulta que, como tantos otros maestros que hace tiempo que han superado el nivel general, le ha dado por innovar. “Jam” es su show más experimental, con un humor tan sumamente negro que, o bien te partes el culo, o te deja el cuerpo con un mal rollo... Y no sólo escribe guiones formidables, sino que cuando actua, crea personajes que acaparan toda la atención del espectador (en “Brass Eye” interpreta a decenas de personajes, cada cual más delirante). Si no, vean lo que hizo en la genial “The IT Crowd”, su papel, el surrealista jefe de la empresa, logra que te rías con cada frase, cada gesto, cada postura... Él, junto a Ricky Gervais, son dos de mis ídolos británicos.

Robert De Niro (actor y director de cine) ¿Qué se puede decir a estas alturas de este señor? Todo lo que se pueda decir positivamente se queda corto. Uno de los mejores actores que ha dado el séptimo arte. Sus colaboraciones con Scorsese, por nombrar algunos de sus trabajos, son oro puro. Más gloriosos ejemplos: "El Padrino II", "Érase una vez en America", "El cazador", "Los intocables de Elliot Ness", "Heat"... Es una pena ver lo bajo que está cayendo en los últimos años (¿”Showtime”? ¿”El enviado”? ¿"Otra terapia peligrosa"? ¿”El escondite”?), pero su huella en el cine es demasiado grande como para que sus malas elecciones actuales logren manchar sus interpretaciones más gloriosas. Otro de esos maestros que logran hacerte creer que lo que hace, lo hace sin dificultad alguna. No sé si será que no le ofrecen cosas a su altura, o si a la vejez se está volviendo senil, pero, vamos, a ver si vuelve a colaborar en peliculones. “El buen pastor”, película que también dirigió, parece dar a entender que eso es posible.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Peliculón: Los amantes del Pont Neuf


Maravillosa. Impresionante. Sublime. Profunda. Enternecedora. “Los amantes del Pont Neuf” es, sin lugar a dudas, una de las mejores películas que he visto en mi vida. Y he visto muchas. Es difícil describir las sensaciones que produce esta película. La labor de su director, Leos Carax, es casi milagrosa: contarnos una historia de amor magnífica en un entorno grotesco, dramático, sucio, cruel... Es Increíble. Me quito el sombrero, señores, me lo quito. Vean AQUÍ el trailer. Es curioso que un fantástico director de cine me haya dado a conocer a otro. Leyendo una entrevista que le hicieron al genial Kim Ki-Duk, uno de los directores predilectos, comentaba que, en su estancia en Francia, antes de regresar a Corea para convertirse en el interesante cineasta que es hoy en día, vio unas cuantas películas que le gustaron mucho: “El amante” de Jean-Jacques Annaud, “El silencio de los corderos” de Jonathan Demme y “Los amantes de Pont Neuf”, de Leos Carax. Bueno, de hecho, ésta última es la primera que nombra. Y, es normal, estamos hablando de un peliculón como la copa de un pino (o de dos, de tres, de cuatro...). Está plagada de escenas grandiosas, sobre la que destaco la noche de los fuegos artificiales; ese momento de la historia, que supone un punto de inflexión para nuestros protagonistas, es maravillosa y muy espectacular.

En ella nos encontramos dos interpretaciones fabulosas, destacando sobre todo a la siempre fantástica Juliette Binoche, que crea un personaje tierno, enigmático, repleto de matices... A este actriz francesa siempre suelo relacionarla a “Azul”, esa obra maestra de Kiewsloski. Pues bien, ahora también la voy a recordar por esta maravilla del celuloide. Aplaudo a esta mujer, no sólo por ser una gran actriz, no sólo por su innegable belleza, sino también por tener un ojo especial para elegir sus proyectos. A estos dos casos, se les puede añadir la inquietante “Cache” de Michael Haneke, “Herida”, de Louis Malle, la genial (aunque, obviamente, un tanto irregular) “Paris Je T´aime”, “El paciente inglés” de Anthony Minghella, o incluso “Chocolat”, una comedia romántica superior a la media. Su compañero en “Los amantes del Pont Neuf” es Denis Lavant, actor que no conocía y que, por lo que se ve, ha participado en películas como “Un largo domingo de noviazgo” o (e aquí el guiño del director coreano) en “Wild animals” de Kim Ki-Duk. Se ve que quiso rendir homenaje a esta película francesa. Además, se nota mucho que influyó en él, ya que contiene una historia de amor atípica, con toques trágicos, así como poéticos, algo que se suele repetir mucho en sus películas. Sólo hay que ver “Bad guy”, “Time”, “Hierro-3”... Pinceladas de “Los amantes de Pont Neuf” se pueden ver a lo largo de toda su filmografía. No sé si también será otro guiño, pero en esta película, cerca del puente, se puede leer un cartel que pone “Samaritaine”. Una de las desgarradoras y seductoras obras de Kim-Ki Duk se llama “Samiritan girl”... No sé hasta que punto es casualidad, u homenaje.

¿El argumento? Leos Carax nos cuenta la historia de amor entre dos mendigos parisinos. El Pont Neuf del título es el Puente Nuevo de París (en algunos lugares encontré el título de "Los amantes del Puente Nuevo", pero la gran mayoría utilizan "Los amantes del Pont Neuf"), escenario en el que ocurre gran parte de la historia. Y cuando digo mendigos, me refiero a mendigos. No a actores con algunos harapos y algo despeinados. No. Carax nos muestra la “vida” que estas personas llevan, contando con planos bastante grotescos de personas que, no me extrañaría, fuesen mendigos en la vida real. Tiene mucho mérito que ni la deliciosa belleza de Binoche contraste con este sub-mundo, estando perfectamente integrada. Cuando la veo en esta película, no recuerdo que es una glamurosa actriz francesa, sino una desdichada mujer sin techo tuerta. Y ya no digamos Denis Lavant, que parece que en la vida real era un mendigo escogido como actor espontáneo.

Como anotaciones-frikada, destacar la escena en el barco, que parece a un guiño a “Titanic” (chirria un poco, sobre todo por la música de fondo, pero, bueno, se le perdona todo), así como el jersey amarillo y negro de Binoche que, junto a su parche blanco en el ojo, parece un homenaje a “Kill Bill”. Sólo que “Los amantes de Pont Neuf” es una película de 1991, es decir, realizada seis años antes de la peli de Cameron, y doce años antes de la de Tarantino.

No comprendo lo desconocida que es “Los amantes de Pont Neuf”, debería de ser un referente cinematográfico. Tienen que ver esta película. Para los fans de Kim Ki-Duk, para los apasionados del cine, para los que disfrutan con una buena historia de amor... Bueno, es, en realidad, una película de obligatorio visionado para todo ser vivo con un mínimo de sensibilidad. Una obra maestra redonda.


¡Peliculón!

lunes, 18 de febrero de 2008

Peliculón: Black Moon


Se trata de la película más extraña y, podría decir, más arriesgada del director francés Louis Malle. Conocida en España por "El unicornio", se trata de una película muy underground de 1975, donde Malle nos presenta una fábula repleta de alegorías y con un sentido del surrealismo bastante marcado. Me ha encantado. También es cierto que es una de estas películas que tienes que ver con la mente abierta; y ya no sólo por la temática en sí, sino porque tal vez se quedarían decepcionados si querían encontrar un esquema narrativo al uso, que no lo tiene. Se puede decir que Malle se conforma con retratar la confusión de la protagonista, presentándonos geniales toques de lo absurdo, sin plantearse el desarrollar la historia más allá de su comienzo.

¿El argumento? Es muy sencillo. Una joven huye de una guerra bastante particular, donde, por lo que parece ser, hay dos bandos: hombres y mujeres. La muchacha huye por el bosque, encuentra un unicornio y lo sigue hasta toparse con una casa, habitada por pintorescos personajes. La actitud de la protagonista es la que podría tener una niña, lo cual es de agradecer, ya que no hay intentos por razonar cada particularidad del lugar, sino que, tras una primera reacción de asombro, la joven se deja llevar e intenta adaptarse a las reglas de esa misteriosa finca. Un detalle que me gustó mucho fue la escena en la que ella, nada más llegar a la casa, entra en la cocina y coge un vaso de leche, sumamente grande, estirando los brazos con fuerza, puesto que el vaso está bastante lejos de su alcance. Esa escena resume a la perfección las intenciones de Malle en cuanto a la actitud infantil de la joven.

Una anciana que habla con una rata, flores que lloran cuando las pisas, gallinas caníbales, niños desnudos corriendo alrededor de ovejas... A modo de cuento infantil, y con una clara inspiración en "Alicia en el País de las Maravillas", la sensación que intenta trasmitirnos el director es la que todos hemos tenido al ser niños y descubrir lugares nuevos. Es una mirada repleta de curiosidad y, al mismo tiempo, tolerante y permisiva. No existe esfuerzos grandes por intentar comprender lo que te rodea, sino la contemplación de los fascinantes sucesos. Sus numerosas alegorías dan pie a múltiples interpretaciones, como es el hecho de que una joven huya de una guerra entre ambos sexos, para refugiarse en una casa donde vuelve a sentirse niña. O la escena de la joven dando el pecho a la anciana. Escenas como la de los despertadores sonando me recordaron a la magia de las películas de Miyazaki. Se podría decir que tiene, a su vez, ecos al cine de David Lynch, con cierta estética al de Peter Greenaway. Vamos, una gozada para todos los que buscamos rarezas o, simplemente, películas que se salgan de lo ya visto.


Pero, si hay que quedarse con algo de esta película, es lo que ya he mencionado, las sensaciones de la protagonista. Me recordó mucho a cuando yo era un niño, cuando visitaba lugares nuevos, embriagado por el aroma del misterio, con ese papel de pequeño descubridor. Con la sensación de estar pisando en un lugar donde muy pocas personas han estado. Era maravilloso.

Nota: el cartel de su edición en dvd me hace gracia. Ya no sólo por la imagen en sí, que puede dar pie a pensar, erróneamente, que estamos ante una película erótica. Sino porque elegir esa escena, concretamente, es bastante curioso. El que vea la película entenderá a lo que me refiero...


viernes, 15 de febrero de 2008

Peliculón: Gato negro, Gato blanco


Hace unos días hice mi primera incursión en el cine yugoslavo, concretamente en la filmografía de su director más célebre, Emir Kusturika. Sé lo que estás pensando ¿cine yugoslavo? Contradiciendo a lo que muchos pueden pensar, no sólo en Estados Unidos se hacen buenas películas. Es, en parte, el motivo de esta sección de mi blog. Spielberg tiene muchos peliculones. Woody Allen tiene obras maestras a la patada. No obstante, yo quiero dar a conocer filmografías más underground, películas que difícilmente veremos en las salas de nuestros multicines. O bien, si hablo de directores conocidos, comentaré alguna de sus obras más personales, extrañas o infravaloradas. No me planteo reiterar en que “Psicosis” es una obra maestra, todo el mundo lo sabe. Más bien, en el caso de Hitchcock, me propondría reivindicar la fantástica “Sospecha”.

Es por ello que hoy les traigo una propuesta magnífica: “Gato negro, gato blanco”, una de las obras más aclamadas del director Emir Kusturika. Tiene mucho mérito que una película de poco más de dos horas y, siendo tan absurda en ocasiones, sea tan gloriosamente entretenida. Una desenfadada colección de personajes pintorescos que nos mostrarán sus vidas de trapicheo, amores incomprendidos, espectáculos delirantes... Otra cosa a destacar es lo bien que evoluciona: comienza de forma agradable, para ir aumentando en los toques de humor, en las situaciones surrealistas. Toda la parte de la boda, digamos que, los últimos 45 minutos o así, son de lo mejor de la película y te deja con un dulce sabor de boca.

Bueno, para ser más exactos, desde la primera aparición de la gran Afrodita Carambolo (sus amigos y familiares la conocen como “Mariquita”), hasta el final, “Gato negro, gato blanco” gana enteros. Hubo ciertas escenas que hicieron que soltara sonadas carcajadas. Ahora mismo me viene a la mente una escena en la que aparece cierto tema noventero, así como cierta fuga caricaturesca de la boda. Sólo con recordar esas dos escenas ya me río ¡Son buenísimas! ¿Y qué decir del viejo ricachón y su fanatismo por “Casablanca”? Todo esto acompañado de dos gatos, uno negro y otro blanco, que merodean por la película y de los que se puede sacar diferentes interpretaciones debido a su ambiguo simbolismo. El poderío visual de Kusturika es muy notable, en ocasiones me recordaba mucho al estilo de Javier Fesser, por ese amor por los cachibaches, el gusto por lo retro, el toque caricaturesco de los personajes... Donde destaca Afrodita, por supuesto ¡Qué gran personaje!

¿El argumento? Se podría decir que retrata la vida de un hombre y su hijo, el primero con sus trapicheos cutres para hacerse rico, y el segundo viviendo una historia de amor bastante curiosa. Luego está el abuelo jovial, el ricachón sonriente, el amigo rastrero y muchos personajes más. Si quieren pasar un buen rato, reírse y, al mismo tiempo, ver una película distinta, fresca, original, les recomiendo encarecidamente esta obra. O, ya puestos, cualquier otra de Kusturika (“Tiempo de gitanos”, “Underground”, “Papá está en viaje de negocios”...) que suelen seguir el mismo sentido del humor, la misma estética, las mismas temáticas. Destacar también “El sueño de Arizona”, película que este mismo director realizó en Estados Unidos, con actores de la talla de Johny Depp, Vincent Gallo o Jerry Lewis, trasladando su delirante estilo visual a las áridas tierras yankis.

"Louie, I think this is the beginning of a beautiful friendship"

domingo, 3 de febrero de 2008

She´s fucking Matt Damon!

Matt Damon nunca había sido uno de mis actores predilectos, la verdad. Pero eso fue después de ver (gracias, Lolo!) la magnífica trilogía de Bourne. Tres grandes películas de acción que me dejaron con la boca desencajada. Tres fantásticas historias de espionaje, localizaciones exóticas, hostias con la mano abierta (y cerrada), persecuciones impresionantes, conspiraciones políticas, asesinos imparables... Vamos, una gozada. Cine de acción de gran calidad. Y el que diga lo contrario, es porque no ha visto ninguna de estas películas (¡he dicho!). Matt Damon logró embrigarme con su personaje de Jason Bourne, y desde entonces, lo miro con más respeto. El caso es que, gracias a Las Horas Perdidas y Blog de Cine, he podido ver uno de los desternillantes videos de Sarah Silverman (esta tía es la hostia, jajajaja), concretamente uno en el que confiesa en el show de Jimmy Kimmel (Jimmy Kimmel, Jon Stewart, Jay Leno, Conan O´Brien... en los USA tienen como 300.000 programas del mismo palo ¿no? Que fueerrrete) que se tira a Matt Damon. "I´m fucking Matt Damon". Entren aquí. Matt Damon me cae aún mejor tras ver este pedazo de sketch. Como dicen por esos lares: It´s fucking hilarious, dude!


Matt Damon!!

miércoles, 23 de enero de 2008

Heath Ledger ha fallecido


Siempre he tenido intención de que mi blog fuese un lugar de buen rollo y, en la medida de lo posible, no hablar de cosas negativas. Hoy me saltaré esa regla. Y me es imposible remediarlo, me he quedado conmocionado al leer la noticia en Blog de cine, para luego, confirmarlo en Las Horas Perdidas y El País (No me lo creía, pensaba que tenía que ser un rumor o algo así...). Pero parece ser que es cierto, el actor australiano Heath Ledger ha muerto. Fue hallado en su cama, rodeado por pastillas. No se sabe aún si ha sido productor de una accidental sobredosis, o de un intencionado suicidio.

Ledger estaba pasando ahora una época dorada. Su nombre se puso en boca de todos con su interpretación de un cowboy homosexual en la magnífica “Brokeback Mountain”. Y recientemente había terminado su siniestra (y cojonuda) versión del Joker en la inminente “The Dark Knight”, secuela de la genial “Batman begins”. Vamos, que justamente ahora, cuando estaba partiendo la pana, con toda una carrera prometedora por delante, nos deja. Una noticia realmente trágica.

Y es curioso, porque desde que se vieron las primeras imágenes de su Joker, todo el mundo coincidía en su inmenso parecido con la primera versión de “El Cuervo”, de Alex Proyas, donde Brandon Lee interpretaba al antihéroe trágico. Es curioso porque, por desgracia, tanto Lee como Ledger murieron antes de que esa película que les daría más fama se estrenase. “El Cuervo” se convirtió en película de culto, entre otras razones, por esta pérdida. Seguramente “The Dark Knight” correrá la misma “suerte”.



En verano todos veremos esa fantástica adaptación de cómic con un sabor amargo en la boca...

Numerosos cotilleos de los últimos meses comentaban que mucha gente lo había visto con aspecto desaliñado, ropas sucias... En su momento pensé que sería un cotilleo barato y estúpido más, no obstante ahora se puede interpretar como una señal de la depresión en la que estaría inmerso (todo esto suponiendo que fue un suicidio). Eso da mucho que pensar. Por mucha fama y prestigio que pueda tener un actor, nunca se sabe los problemas que puede estar padeciendo. Detrás de esta noticia puede haber mil posibles derrotas personales que llevaron a Ledger a un final injusto.




Sólo podemos decir que su gran aportación en el cine siempre será recordada. Ha muerto un hombre, ha nacido un mito. Descanse en paz.

martes, 15 de enero de 2008

Recomendación: Kino macht frei

No señor, el trabajo no nos hará libres, señor nazi. Lo hará el cine.

En los últimos dos meses he visto unas cuantas películas que abordan la misma temática desde distintos géneros y en una determinada cronología de acontecimientos. Todos conocemos, aunque sea por encima, las causas de la Segunda Guerra Mundial, la trágica huella histórica que trajo cierto señor con bigote, cómo quedó dividida la actual Alemania y los cambios que trajo la caída del muro. Para profundizar más en estos temas, les recomiendo que vean las películas que he visto, sin duda, grandes muestras cinematográficas. Las enumeraré, ya no por año de producción, sino por la cronología histórica.

El libro negro (Zwartboek, 2006), coproducción holandesa-alemana-inglesa-belga que nos trae a Europa a un Paul Verhoeven en forma. El director de sendos peliculones como son "Robocop", "Desafio total" o "Starship troopers", regresa a su país natal para contarnos la historia de una (fascinante) judía holandesa inflitrada en las tropas nazis. un film bélico de aventuras que posee un ritmo trepidante, un sin fín de giros inesperados, interpretaciones muy buenas, violencia, drama, reflexiones, traiciones, personajes contradictorios... Verhoeven no habla de buenos y malos, sino que elabora una historia con muchos matices, por lo que no es extrañor encontrar personas bondadosas en las filas nazis o seres rastreros defendiendo a los judíos. No todo es blanco o negro, señores. Destacar a la actriz principal, Carice Van Houten, un prodigio de mujer que sabe actuar, sabe cantar y logra enamorarnos con su magnífica belleza. Espero volver a verla en más ocasiones.

Un, dos, tres (One, two, three, 1961), una de las mejores películas del maestro Billy Wilder. Este genio no sólo es capaz de contarnos grandes historias de amor (El apartamento, Irma la dulce) o hacernos reir en condiciones (Con faldas y a lo loco), sino que también logra hacer grandes críticas ácidas, como la película que nos ocupa. Me ha asombrado ver lo rápida que es esta película, es ágil, desenfrenada, alocada y tiene un ritmo impresionante. Los diálogos son de los mejores que he visto en mucho tiempo, sobre todo los que tienen el señor McNamara con Otto. Impresionante. "Un, dos, tres" es una desternillante comedia que nos habla de la Alemania dividida, de las relaciones entre occidente y Rusia, los ideales del comunismo, el voraz apetito económico del capitalismo, el amor en un país fragmentado, esquizofrénico... McNamara es el máximo encargado de Coca-Cola en Berlín oeste y está en trámites de negociar con los rusos para vender este refresco en su país. El problema llega cuando tiene que hacerse cargo de la alocada hija de uno de los jefazos, y ésta no tiene nada mejor que hacer que casarse en secreto con un alemán del este, fiel defensor de las causas socialistas ¡¡¡Una obra maestra!!!

La vida de los otros (Das Leben der Anderen, 2006) se llevó el oscar a mejor película extranjera, y no es para menos. Si en "Un, dos, tres" veíamos cómo quedó Alemania tras la Segunda Guerra Mundial desde la comedia más crítica, en "La vida de los otros" nos encontramos un dramón magnífico, de estos que te emocionan y te hacen reflexionar a partes iguales. Un oficial de la Stasi, la policía secreta del regimen comunista de la Alemania del este, tiene como misión el espiar a un escritor y su mujer, colocando micros en su casa. El objetivo? encontrar pruebas que demuestren que es un traidor a la patria. Ese es el punto de partida, y no revelo más. Una película humana, sincera, que retrata perfectamente (es de suponer, por suerte no he vivido en una sociedad así) cómo se vivía en ese tiempo y en ese país roto. La opresión, el miedo tras la nuca, los juegos entre espías, inflitrados, traidores... Destacar al oficial alemán, interpretado por Ulrich Mühe, fallecido recientemente, por desgracia, que realiza una de sus últimas interpretaciones, una de las mejores, sin lugar a duda. Una gran película y con uno de los finales más conmovedores.

Good Bye, Lenin! (God Bye, Lenin!, 2003) es una de estas películas que si la ves, la recomiendas. El boca a boca, señores, funciona muy bien en casos como este. Y es normal, porque, sin ser una gran obra maestra, “Good Bye, Lenin!” es una pequeña gran joya que habla de temas muy interesantes, como las familias rotas, el aferrarse a ciertos ideales, los cambios sociales y económicos que supuso la caída del muro, los sueños... Parte de una premisa muy interesante: poco antes de que caiga el muro, una mujer fiel seguidora de los valores del socialismo de la Alemania oriental, cae en coma y despierta meses después de que el telón de acero haya caído. Su hijo, interpretado por Daniel Brühl (esta película fue la que lo puso en el ojo de mira internacional), hará todo lo que esté en su mano para que su madre, postrada en una cama durante su recuperación, siga pensando que nada ha cambiado. Un drama con toques de comedia que nos muestra el gran cambio que experimentó el país tras el 9 de noviembre de 1989. Muy buena película.

Les recomiendo el visionado de estas cuatro maravillas. Aprenderán y se emocionarán a partes iguales. Deberían pasar ciclos cinematográficos así en los institutos. En el metraje de estas películas he aprendido más que en todos esas lecciones de Historia que tuve que aprenderme de memoria...
Nota: Es curioso, en los cuatro carteles que he puesto, al azar de diferentes versiones (no obstante, estos que he puesto son los que he visto más a menudo), aparecen dos hombres y una mujer. Salvo en el caso de "Good Bye, Lenin!". Sin embargo, en esta última película, al lado de Daniel Brühl, a su derecha, hay hueco para otra persona más. Y hay que recordar que en el título de la peli se están despidiendo de Lenin, un hombre. Es una frikada, pero no deja de tener su gracia ¿verdad?

sábado, 12 de enero de 2008

Peliculón: Poison

Comienza la película y hasta los 10 minutos no sabes qué es lo que estás viendo. Tres historias dan comienzo casi al mismo tiempo, tres historias de diferente estilo, fotografía y género. No obstante, tres historias que tienen mucho en común. Todd Haynes, director al que debemos la original y desconcertante propuesta de convertir a Cate Blanchett en Bob Dylan, rompe esquemas con su primer largometraje: "Poison".

Vi la película tan sólo con la carátula en mente y poco más. No tenía ni idea de qué iba su argumento, lo cual ha sido todo un acierto. Es magnífico sentir como una película se descubre ante ti, como si fueses un espectador espontáneo que es invitado a abrir una puerta, sin remota idea de lo que se encuentra al otro lado. Siempre con la seguridad que otorga el estar al otro lado de una pantalla (la de mi ordenador portátil, para más señas), por supuesto. No obstante, nunca se sabe lo perturbador que puede resultar esta experiencia. No obstante, a pesar de cierta escena bastante desagradable y humillante, la película se visiona con desconcierto, curiosidad, asombro…

Tres historias que comienzan por la “H”: “Hero”, “Horror” y “Homo”. Parecen haber sido rodadas por tres directores distintos, entremezcladas con inteligencia y explorando dilemas existenciales del ser humano, tales como amores prohibidos, la soledad, el reflejo de una sociedad enferma y egoísta, las frustraciones vitales… Todo esto envuelto en diferentes formatos: “Homo” me recordó mucho al cine de Peter Greenaway, con ese aire teatral que tiene los flashbacks del correccional de jóvenes. No obstante, es más que clara la influencia del novelista francés Jean Genet, adaptando una de sus obras. De Haynes se ha dicho que representa el New Queer Cinema. No he tenido oportunidad de ver el resto de su filmografía (error que pienso resolver pronto), no obstante sí que puede verse un acercamiento bastante humano de lo que supone la homosexualidad, sin entrar en florituras propias de los cineastas más comerciales, ni tampoco en cuanto a señalar o condenar una u otra postura. Digamos que el director parece partir de la homosexualidad como algo cotidiano, superados todos los tabúes sociales, profundizando en personajes con contradicciones, frustraciones, anhelos obsesivos… “Homo” es un segmento muy curioso, aunque lastra un poco; encontré bastante lento su desarrollo y fue el más flojo de los tres, a mi parecer.

“Horror” supone una crítica a la represión sexual, encubierta por una historia de ciencia-ficción al viejo estilo “mad doctor” de los años 50, reproduciendo esos planos holandeses, esos golpes de efecto tan característicos, esa fotografía en blanco y negro. Un hombre maldito que huye de las miradas, de las acusaciones, perseguido por todos. Es el segmento que le da más agilidad a la película.

“Hero” fue el más interesante, puesto que ese toque documental rompía con el resto de la película y los testimonios que muestra hace que nos sintamos intrigados por ese personaje, el joven Richie Beacon. Una historia enigmática que puede recordar un poco al cine de Von Trier o Todd Solondz, en cuanto al toque realista del documental del director danés, y a las diversas críticas a la hipócrita sociedad americana del cine de Solondz. Muy recomendable.

Una película que se muestra bastante equilibrada en cuanto a la exposición de sus tres segmentos, bastante diferentes entre sí, que, en ocasiones (y en el caso de “Homo”), puede ser un tanto lenta, pero que, sin lugar a dudas, supone un respiro con vocación experimental, ante el desolador panorama del cine comercial actual (remakes, secuelas, precuelas, etc…). Es de agradecer también el aroma a cine europeo que desprende esta película.

Si quieres ver algo diferente, “Poison” es tu película.


viernes, 4 de enero de 2008

Peliculón: Paprika

Todos aquellos que dicen que no les gusta el anime (el 80% de ellos sin haber degustado este subgénero como debe ser) no saben lo que se pierden. El anime nos ha regalado, tanto en series, ovas como en películas, grandes joyas de marcado valor cinematográfico. Hoy les vengo a hablar de una de estas obras maestras, la última película, hasta la fecha, del gran Satoshi Kon: la majestuosa y deliciosa "Paprika". Este genio japonés es el responsable de maravillas llamadas "Perfect Blue", "Tokyo Godfathers" o "Millenium Actress". Peliculones con todas las letras. En el campo de series, fue el que nos maravilló/intrigó/confundió/asombró/descolocó con esa gran serie llamada "Paranoia Agent", de la cual hablaré más adelante.

Kon vuelve a la carga elevando a le enésima potencia todo su poderío visual, creando un thriller onírico perfecto, repleto de referencias cinéfilas, giros inesperados, subtramas perfectamente entrelazadas. Una de las obsesiones del director se vuelve a retratar en esta película: la línea fina entre lo que es real y lo que no. Si en "Perfect Blue" nos dejaba desconcertados ante las paranoicas secuencias que poblaban su historia, y en "Millenium Actress" jugaba a entremezclar las películas de la actriz protagonista, con su realidad, en "Paprika" toca el tema de los sueños, algo que da mucho juego. En manos como las de Satoshi Kon, la cosa prometía y no defraudó a nadie.

Con una animación dinámica, realista, cargada de detallismo. Un guión pensado como una bella y maliciosa telaraña que se expande a medida que pasa la historia. Personajes complejos que habitan en un mundo donde los sueños y la realidad se funden con facilidad. Lo que hace aún más valiosa esta película es que, un argumento así, da para muchas secuencias donde la originalidad se desborda. Es como si mezcláramos una trama al viejo estilo Hitchcock con la estética colorista e imaginativa del cine de Miyazaki (otro monstruo del anime, un maestro).

¿El argumento? Cuenta con una premisa muy interesante: Una empresa desarrolla un sistema con el que poder entrar en los sueños ajenos es un hecho posible, explotado con fines médicos y psicológicos. Paprika es una viajera por estos mundos oníricos y que ayuda a muchos pacientes y clientes a superar y entender sus pesadillas y frustraciones del subconsciente. El sistema consiste en un aparato experimental que se coloca en la cabeza y que abre las puertas al mundo de Morfeo. Uno de estos aparatos ha sido robado, causando un caos en la ciudad, haciendo que la gente comience a soñar estando despiertos. Pero Paprika estará ahí para salvar la situación ¡Claro que sí, cojones!

Referencias a Matrix, Desde Rusia con amor, Tarzan, Vacaciones en Roma...

Sencillamente, una de las mejores películas del 2006 y una obra excepcional que gustará a todo amante del buen cine.


jueves, 27 de diciembre de 2007

Peliculón: Amanece, que no es poco


José Luis Cuerda, famoso, entre otras cosas, por ser el padrino de uno de los niños prodigio del cine español, Alejandro Amenábar, escribió uno de los guiones más surrealistas que ha existido en la Historia del Cine, y se marcó esta obra maestra de la comedia. Estamos hablando de una película que hay que ubicarla en 1988, momento en el que aún era digno llevar hombreras, y que recoge una plantilla de actores habituales del cine y televisión en castellano. "Coño, el de "Los ladrones van a la oficina" ¡Qué tiempos!" dirás cuando veas a uno. "Hostia, el profesor pureta de "Compañeros" pero sin bigote, joder" dirás cuando veas a otro. Y así. Entre los más famosos destacan Antonio Resines, el señor P. Tinto, El Comisario luciendo cuello o Gabino Diego. (¿Y dónde estaba Jorge Sanz en ese momento?).

Esta película es una oda al humor surrealista, repleta de diálogos hilarantes, situaciones delirantes, personajes locos, escenas absurdas... Una maravilla. Cuerda consigue que entremos en ese pueblo como si fuésemos un turista más o un aldeano curioso, observando el día a día de todos estos magníficos personajes. El negro que camina en zig zag, el alcalde que habla con sus compatriotas tras ahorcarse, la mujer que da a luz dos niños cada vez que tiene un coito, el médico que se alegra de lo bien que se está muriendo su paciente:

"¡Se te está muriendo divinamente, te lo juro! Tenía ganas de que vinieras para poder decírtelo. Puedes estar orgulloso, ¡de verdad!, de los años que llevo de médico nunca había visto a nadie morirse tan bien como se está muriendo tu padre. Qué irse, qué apagarse, con qué parsimonia. Estoy disfrutando que no te lo puedes ni imaginar..."

"Amanece, que no es poco" es una de estas películas que podrías ver una y otra vez, nombrando los diálogos de memoria con los colegas y echándote a reir cada vez que recuerdas alguna de sus fantásticas escenas. Nada tiene que envidiar a los geniales Monty Python. Una pena que en el cine español no abunden más "idas de bola" de esta categoría. Seguro que Joaquín Reyes y los suyos deben de haberla visto en numerosas ocasiones, se nota mucho su herencia.

¿El argumento? Bueno, eso es lo de menos. Se podría decir que es una sucesión de situaciones surrealistas, al estilo sketch, pero conectadas a modo de subtramas que se desarrollan con el único objetivo de hacernos estallar en carcajadas. Uno de los grandes méritos de esta película es que logra entretener durante 110 minutos. Tarea harto difícil ya que explotando ese estilo de humor, es muy fácil hartar al espectador. Hay que saber encontrarle el equilibrio a lo absurdo para que resulte interesante y desternillante en todo momento.

Toda una proeza, señores.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Peliculón: Nubes pasajeras

Es sumamente gratificante el poder descubrir el cine finlandés, en concreto el cine de uno de sus máximos exponentes, el señor Aki Kaurismäki. Mis sospechas eran ciertas, desde un principio esta conmovedora pareja de perdedores sociales logró engancharme a esta historia sencilla en cuanto a narrativa, pero compleja en su significado. Porque es ahí uno de los aciertos de la película (según he leído, es, también, marca de fábrica del director), que con tan pocos elementos y, a pesar de, a simple vista, mostrarse como una película muy simple, posee una complejidad mayor de la que se puede ver. Desde que te zambulles en la vida de esta pareja (acto poco difícil, puesto que, ya seas de Helsinki o de Cuenca, todos sabemos lo importante que es el trabajo y lo frustrante que es verte, de la noche a la mañana, de patitas en la calle), lográs alegrarte con sus triunfos, fruncir el ceño con los inconvenientes que ellos se encuentran... Digamos que es un cine que logra trasmitir mucho, a pesar de las reacciones de los personajes. No sé si es cuestión del carácter de los finlandeses, o si es cuestión del director y su universo personal, pero me ha encantado ver que, con una sonrisa congelada, la protagonista logra trasmitir su desencanto, su resignación...

No hablemos ya del uso del color, de la fotografía tan agradable. Me sorprendió, he de decir, puesto que, llevándome por los tópicos, pensé que una película ubicada en Finlandia debía de ser bastante triste, visualmente hablando. Me imaginaba planos fríos, muchas tonalidades de blanco, azul, gris... No obstante, y por suerte, "Nubes pasajeras" es una película con mucho color. Y su banda sonora... magnífica. Kaurismäki sabe perfectamente en qué momento conmovernos con una melodía deliciosa y la mirada triste y perdida de uno de los dos personajes principales. Por cierto, eso me recuerda a que el portero del restaurante "Dubrovnik", compañero de trabajo de la protagonista, es el mismo actor que podemos encontrar en el taxi de Helsinki en la maravillosa "Noche en la Tierra".

¿El argumento? Muy sencillo. La historia de un hombre y una mujer, una pareja más en el engranaje social de clase media, que ve como ambos pierden sus respectivos trabajo. De la mano de Kaurismäki podemos ver como intentan salir del paso en una época difícil. Este director logra que, a pesar de ver una historia dramática, sonriamos, o soltemos más de una carcajada, en varios momentos del metraje. Porque es grandioso ver como, a pesar de todas las adversidades, se puede ver la vida con humor.

Una joya. No se la pierdan.


miércoles, 19 de diciembre de 2007

Caricaturas cinéfilas


Blake Loosli tiene un excelente gusto para el cine y las series de televisión. Sólo hay que ver la galería de ilustraciones que tiene, haciendo referencia a peliculones varios como "El Gran Lebowski", "Los Tenenbaums", "Con la muerte en los talones", "Punch-drunk love"... Pero sobre todo me ha sorprendido las dos ilustraciones sobre "Arrested Development", en especial la segunda, en la que vemos a una Lucille Bluth perfectamente dibujada ¡Qué pasada! Por cierto, aprovecho ahora para recomendar ese puntazo de serie. Los guiones de "Arrested Development" deben de exponerse en galerías de arte. Ya hablaré con más detenimiento de por qué Tobias Fünke me parece uno de los personajes más desternillantes que he tenido el placer de ver. Sólo con recordar cada una de sus expresiones faciales, sus frases, sus reacciones... es que me caigo de la silla de la risa.


"Pibe, una limosnita hay..."

lunes, 10 de diciembre de 2007

Peliculón: El bebé de Mâcon

Esta película hay que verla para creerla. El señor Peter Greenaway, director que me recuerda bastante a Jodorowsky, quizas no tan desatado como el genio chileno, nos ofrece una obra difícil de digerir para el espectador de a pie. Es más, incluso para el cinéfilo más entregado, esta película puede resultar más que chocante ¿Un adjetivo para definirla? Grotesca. Es el primero que me viene a la mente. Hablamos de una historia un tanto retorcida, ya no sólo por su planteamiento, sino por cómo se desarrolla, llegando a dejarnos con la boca abierta en más de una ocasión. ¿A qué cabezas visibles vemos inmersos en este tornado teatral? A Julia Ormond y Ralph Fiennes, que mantienen un tira y afloja bastante curioso y que, una vez más en esta cinta, nos dejará helados en el asiento con cierta escena.

1993, año en el que esta película comenzaría a labrarse su condición de cinta de culto. Y no porque la haya conocido como tal, sino porque tiene todas las papeletas para entrar en esta interesante categoría (Vamos, que no la conoce ni su puta madre y es rara de cojones). Greenaway, lejos de conformarse con haber dado a luz esa deliciosa (nunca mejor dicho) bizarrada llamada "El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante", vuelve a romper esquemas con este relato del que se puede sacar un sin fín de lecturas.

El personaje que introduce la historia ya nos da a entender por dónde iran los tiros (a más de uno les sacará de quicio). ¿El argumento? Bueno, como siempre digo, es interesante no saber más de lo debido. La premisa es la siguiente: en el pueblo de Mâcon, en el siglo XVII, azotado por una epidemia esteril, ocurre un milagro, una mujer vieja y horrenda da a luz un bebé hermoso.

Uno de los puntos más interesantes de esta película es que incluso en su narrativa puede llegar a chocar, ya que no sabes en qué momento estás presenciando una obra de teatro, y en qué momento se habla de la historia intrínseca de la película, llegando a desorientar intencionadamente. El punto de partida puede recordar vagamente a esa incomprendida obra maestra llamada "Hijos de los hombres", no obstante, créanme, nunca han visto una película como "El bebé de Mâcon". Y si la han visto, es porque también está dirigida por Greenaway.

Bizarra como ella sola, con escenas violentas que pueden desprender una belleza sin igual. Me recuerda, en esto último, a la magnífica "Léolo" (que ya comentaré en esta sección), en el sentido de que sabe mostrarno algo grotesco de una forma hermosa. No todo el mundo consigue algo así, señores.

Toda una experiencia cinematográfica. Me encanta.


domingo, 2 de diciembre de 2007

Peliculón: Hard Candy

He aquí un peliculón como una casa. La ganadora del Festival de cine fantástico de Sitges, de la edición 2005. Una película rodada en 18 días, que nos muestra un duelo sin cuartel entre dos personas, centrado, prácticamente en un solo escenario, con un guión inteligente que va desvelándonos fragmentos de información en los momentos justos. Eso me hace recordar películas dispares, como la magistral "La Huella" (de la cual Keneth Brannagh ha hecho un remake para este 2007, con excelentes resultados, según nos cuenta Red Stovall) o la española "Palabras encadenadas", película infravalorada injustamente y aún a descubrir.

Hard Candy cuenta como director a David Slade, que en estos momentos está inmerso en la promoción de la que, parece ser, muy sangrienta "30 días de noche". Película que, por cierto, no pienso perderme ni loco. Arón me tiene que pasar aún los comics en los que se basa.

Volviendo a la joya que ahora nos ocupa, "Hard Candy" cuenta con dos interpretaciones superiores a la media, la de Patrick Wilson y, sobre todo, la de Ellen Page, una joven que, para ese momento contaba 18 años, pero aparentando prefectamente unos 14 con facilidad, deja boquiabierto a todo espectador con su interpretación perfecta de Hayley Stark, un personaje sumamente fascinante y que no dejará indiferente a nadie.

¿El argumento? Bueno, es una de estas películas que es mejor ver sin saber poco de su historia. Parte de la siguiente premisa: Un hombre adulto y una adolescente, tras un tiempo de amistad cibernética por chats, deciden quedar una tarde y conocerse cara a cara.

Ahí lo dejo. Alquílenla, cómprenla, descárguenla, pídansela al amigo friki que todos tenemos. No se van a arrepentir. Un thriller psicológico que cuenta con una fotografía excelente, unos actores en estado de gracia (Ellen Page, una joven promesa que debemos de seguir. "Juno", su próxima película en estrenarse, está teniendo muy buenas críticas y ya se le compara con la magnífica "Pequeña Miss Sunshine") y unos cuantos giros de guión bastante logrados

¡No se la pierdan!

martes, 27 de noviembre de 2007

Diane Arbus: retratando lo extraño

El otro día, acompañado de Génesis y Bruno, tuve el placer de ver la película "Retrato de una obsesión", un biopic un tanto libre que nos cuenta, de una forma muy curiosa, parte de la vida de la interesante fotógrafa Diane Arbus. Su obra destaca por desentenderse de las tendencias de su época, centrándose en los retratos a gente pinturesca, nudistas, personas con alguna particularidad física, los llamados "freaks" que tiempo atrás eran mostrados en el circo cuando aún no había programas como "Cambio radical". Ahora estamos en la era del descoloque anatómico, por lo que muchos "defectos" (depende de la persona y la cuenta bancaria, claro) puede ser retocado, y los que aún quieren ganarse la vida con sus desafortunadas maldiciones, pueden salir en el Guinnes y tener exclusivas mundiales. Hoy en día estas personas ya no se muestran en ferias, carpas o tras pesados telones y barras de jaulas, sino en programas de zapping.

Diane, influenciada por ese clásico llamado "Freaks" (1932), se puso a sacar fotos a gente que era señalada por la calle, ya sea por defectos físicos o por, simplemente, ser diferente en alguna vertiente de la vida o que llevaban a la práctica alguna filosofía que difería de la del resto. He aquí algunas de sus hermosas, y a ratos inquietantes, fotografías.

Para conocer más sobre esta fascinante artista, les recomiendo ver la película ya mencionada, "Retrato de una obsesión" (2006), dirigida por Steven Shainberg (conocido por su anterior película, la sugerente "Secretary") y que cuenta con dos brillantes interpretaciones de Nicole Kidman y Robert Downey Jr., con una fotografía a la altura, una banda sonora magnífica, ciertas pinceladas al estilo Lynch, y con un inspirado guión más que interesante, que conforman un biopic inusual. Me encantó esos momentos en los que la imagen casi se congelaba y formaba una fotografía, con los dos personajes principales uno en frente al otro, con esas dulces melodías sonando de fondo.

Muy interesante.