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miércoles, 20 de febrero de 2008

Peliculón: Los amantes del Pont Neuf


Maravillosa. Impresionante. Sublime. Profunda. Enternecedora. “Los amantes del Pont Neuf” es, sin lugar a dudas, una de las mejores películas que he visto en mi vida. Y he visto muchas. Es difícil describir las sensaciones que produce esta película. La labor de su director, Leos Carax, es casi milagrosa: contarnos una historia de amor magnífica en un entorno grotesco, dramático, sucio, cruel... Es Increíble. Me quito el sombrero, señores, me lo quito. Vean AQUÍ el trailer. Es curioso que un fantástico director de cine me haya dado a conocer a otro. Leyendo una entrevista que le hicieron al genial Kim Ki-Duk, uno de los directores predilectos, comentaba que, en su estancia en Francia, antes de regresar a Corea para convertirse en el interesante cineasta que es hoy en día, vio unas cuantas películas que le gustaron mucho: “El amante” de Jean-Jacques Annaud, “El silencio de los corderos” de Jonathan Demme y “Los amantes de Pont Neuf”, de Leos Carax. Bueno, de hecho, ésta última es la primera que nombra. Y, es normal, estamos hablando de un peliculón como la copa de un pino (o de dos, de tres, de cuatro...). Está plagada de escenas grandiosas, sobre la que destaco la noche de los fuegos artificiales; ese momento de la historia, que supone un punto de inflexión para nuestros protagonistas, es maravillosa y muy espectacular.

En ella nos encontramos dos interpretaciones fabulosas, destacando sobre todo a la siempre fantástica Juliette Binoche, que crea un personaje tierno, enigmático, repleto de matices... A este actriz francesa siempre suelo relacionarla a “Azul”, esa obra maestra de Kiewsloski. Pues bien, ahora también la voy a recordar por esta maravilla del celuloide. Aplaudo a esta mujer, no sólo por ser una gran actriz, no sólo por su innegable belleza, sino también por tener un ojo especial para elegir sus proyectos. A estos dos casos, se les puede añadir la inquietante “Cache” de Michael Haneke, “Herida”, de Louis Malle, la genial (aunque, obviamente, un tanto irregular) “Paris Je T´aime”, “El paciente inglés” de Anthony Minghella, o incluso “Chocolat”, una comedia romántica superior a la media. Su compañero en “Los amantes del Pont Neuf” es Denis Lavant, actor que no conocía y que, por lo que se ve, ha participado en películas como “Un largo domingo de noviazgo” o (e aquí el guiño del director coreano) en “Wild animals” de Kim Ki-Duk. Se ve que quiso rendir homenaje a esta película francesa. Además, se nota mucho que influyó en él, ya que contiene una historia de amor atípica, con toques trágicos, así como poéticos, algo que se suele repetir mucho en sus películas. Sólo hay que ver “Bad guy”, “Time”, “Hierro-3”... Pinceladas de “Los amantes de Pont Neuf” se pueden ver a lo largo de toda su filmografía. No sé si también será otro guiño, pero en esta película, cerca del puente, se puede leer un cartel que pone “Samaritaine”. Una de las desgarradoras y seductoras obras de Kim-Ki Duk se llama “Samiritan girl”... No sé hasta que punto es casualidad, u homenaje.

¿El argumento? Leos Carax nos cuenta la historia de amor entre dos mendigos parisinos. El Pont Neuf del título es el Puente Nuevo de París (en algunos lugares encontré el título de "Los amantes del Puente Nuevo", pero la gran mayoría utilizan "Los amantes del Pont Neuf"), escenario en el que ocurre gran parte de la historia. Y cuando digo mendigos, me refiero a mendigos. No a actores con algunos harapos y algo despeinados. No. Carax nos muestra la “vida” que estas personas llevan, contando con planos bastante grotescos de personas que, no me extrañaría, fuesen mendigos en la vida real. Tiene mucho mérito que ni la deliciosa belleza de Binoche contraste con este sub-mundo, estando perfectamente integrada. Cuando la veo en esta película, no recuerdo que es una glamurosa actriz francesa, sino una desdichada mujer sin techo tuerta. Y ya no digamos Denis Lavant, que parece que en la vida real era un mendigo escogido como actor espontáneo.

Como anotaciones-frikada, destacar la escena en el barco, que parece a un guiño a “Titanic” (chirria un poco, sobre todo por la música de fondo, pero, bueno, se le perdona todo), así como el jersey amarillo y negro de Binoche que, junto a su parche blanco en el ojo, parece un homenaje a “Kill Bill”. Sólo que “Los amantes de Pont Neuf” es una película de 1991, es decir, realizada seis años antes de la peli de Cameron, y doce años antes de la de Tarantino.

No comprendo lo desconocida que es “Los amantes de Pont Neuf”, debería de ser un referente cinematográfico. Tienen que ver esta película. Para los fans de Kim Ki-Duk, para los apasionados del cine, para los que disfrutan con una buena historia de amor... Bueno, es, en realidad, una película de obligatorio visionado para todo ser vivo con un mínimo de sensibilidad. Una obra maestra redonda.


¡Peliculón!

lunes, 18 de febrero de 2008

Peliculón: Black Moon


Se trata de la película más extraña y, podría decir, más arriesgada del director francés Louis Malle. Conocida en España por "El unicornio", se trata de una película muy underground de 1975, donde Malle nos presenta una fábula repleta de alegorías y con un sentido del surrealismo bastante marcado. Me ha encantado. También es cierto que es una de estas películas que tienes que ver con la mente abierta; y ya no sólo por la temática en sí, sino porque tal vez se quedarían decepcionados si querían encontrar un esquema narrativo al uso, que no lo tiene. Se puede decir que Malle se conforma con retratar la confusión de la protagonista, presentándonos geniales toques de lo absurdo, sin plantearse el desarrollar la historia más allá de su comienzo.

¿El argumento? Es muy sencillo. Una joven huye de una guerra bastante particular, donde, por lo que parece ser, hay dos bandos: hombres y mujeres. La muchacha huye por el bosque, encuentra un unicornio y lo sigue hasta toparse con una casa, habitada por pintorescos personajes. La actitud de la protagonista es la que podría tener una niña, lo cual es de agradecer, ya que no hay intentos por razonar cada particularidad del lugar, sino que, tras una primera reacción de asombro, la joven se deja llevar e intenta adaptarse a las reglas de esa misteriosa finca. Un detalle que me gustó mucho fue la escena en la que ella, nada más llegar a la casa, entra en la cocina y coge un vaso de leche, sumamente grande, estirando los brazos con fuerza, puesto que el vaso está bastante lejos de su alcance. Esa escena resume a la perfección las intenciones de Malle en cuanto a la actitud infantil de la joven.

Una anciana que habla con una rata, flores que lloran cuando las pisas, gallinas caníbales, niños desnudos corriendo alrededor de ovejas... A modo de cuento infantil, y con una clara inspiración en "Alicia en el País de las Maravillas", la sensación que intenta trasmitirnos el director es la que todos hemos tenido al ser niños y descubrir lugares nuevos. Es una mirada repleta de curiosidad y, al mismo tiempo, tolerante y permisiva. No existe esfuerzos grandes por intentar comprender lo que te rodea, sino la contemplación de los fascinantes sucesos. Sus numerosas alegorías dan pie a múltiples interpretaciones, como es el hecho de que una joven huya de una guerra entre ambos sexos, para refugiarse en una casa donde vuelve a sentirse niña. O la escena de la joven dando el pecho a la anciana. Escenas como la de los despertadores sonando me recordaron a la magia de las películas de Miyazaki. Se podría decir que tiene, a su vez, ecos al cine de David Lynch, con cierta estética al de Peter Greenaway. Vamos, una gozada para todos los que buscamos rarezas o, simplemente, películas que se salgan de lo ya visto.


Pero, si hay que quedarse con algo de esta película, es lo que ya he mencionado, las sensaciones de la protagonista. Me recordó mucho a cuando yo era un niño, cuando visitaba lugares nuevos, embriagado por el aroma del misterio, con ese papel de pequeño descubridor. Con la sensación de estar pisando en un lugar donde muy pocas personas han estado. Era maravilloso.

Nota: el cartel de su edición en dvd me hace gracia. Ya no sólo por la imagen en sí, que puede dar pie a pensar, erróneamente, que estamos ante una película erótica. Sino porque elegir esa escena, concretamente, es bastante curioso. El que vea la película entenderá a lo que me refiero...


viernes, 15 de febrero de 2008

Peliculón: Gato negro, Gato blanco


Hace unos días hice mi primera incursión en el cine yugoslavo, concretamente en la filmografía de su director más célebre, Emir Kusturika. Sé lo que estás pensando ¿cine yugoslavo? Contradiciendo a lo que muchos pueden pensar, no sólo en Estados Unidos se hacen buenas películas. Es, en parte, el motivo de esta sección de mi blog. Spielberg tiene muchos peliculones. Woody Allen tiene obras maestras a la patada. No obstante, yo quiero dar a conocer filmografías más underground, películas que difícilmente veremos en las salas de nuestros multicines. O bien, si hablo de directores conocidos, comentaré alguna de sus obras más personales, extrañas o infravaloradas. No me planteo reiterar en que “Psicosis” es una obra maestra, todo el mundo lo sabe. Más bien, en el caso de Hitchcock, me propondría reivindicar la fantástica “Sospecha”.

Es por ello que hoy les traigo una propuesta magnífica: “Gato negro, gato blanco”, una de las obras más aclamadas del director Emir Kusturika. Tiene mucho mérito que una película de poco más de dos horas y, siendo tan absurda en ocasiones, sea tan gloriosamente entretenida. Una desenfadada colección de personajes pintorescos que nos mostrarán sus vidas de trapicheo, amores incomprendidos, espectáculos delirantes... Otra cosa a destacar es lo bien que evoluciona: comienza de forma agradable, para ir aumentando en los toques de humor, en las situaciones surrealistas. Toda la parte de la boda, digamos que, los últimos 45 minutos o así, son de lo mejor de la película y te deja con un dulce sabor de boca.

Bueno, para ser más exactos, desde la primera aparición de la gran Afrodita Carambolo (sus amigos y familiares la conocen como “Mariquita”), hasta el final, “Gato negro, gato blanco” gana enteros. Hubo ciertas escenas que hicieron que soltara sonadas carcajadas. Ahora mismo me viene a la mente una escena en la que aparece cierto tema noventero, así como cierta fuga caricaturesca de la boda. Sólo con recordar esas dos escenas ya me río ¡Son buenísimas! ¿Y qué decir del viejo ricachón y su fanatismo por “Casablanca”? Todo esto acompañado de dos gatos, uno negro y otro blanco, que merodean por la película y de los que se puede sacar diferentes interpretaciones debido a su ambiguo simbolismo. El poderío visual de Kusturika es muy notable, en ocasiones me recordaba mucho al estilo de Javier Fesser, por ese amor por los cachibaches, el gusto por lo retro, el toque caricaturesco de los personajes... Donde destaca Afrodita, por supuesto ¡Qué gran personaje!

¿El argumento? Se podría decir que retrata la vida de un hombre y su hijo, el primero con sus trapicheos cutres para hacerse rico, y el segundo viviendo una historia de amor bastante curiosa. Luego está el abuelo jovial, el ricachón sonriente, el amigo rastrero y muchos personajes más. Si quieren pasar un buen rato, reírse y, al mismo tiempo, ver una película distinta, fresca, original, les recomiendo encarecidamente esta obra. O, ya puestos, cualquier otra de Kusturika (“Tiempo de gitanos”, “Underground”, “Papá está en viaje de negocios”...) que suelen seguir el mismo sentido del humor, la misma estética, las mismas temáticas. Destacar también “El sueño de Arizona”, película que este mismo director realizó en Estados Unidos, con actores de la talla de Johny Depp, Vincent Gallo o Jerry Lewis, trasladando su delirante estilo visual a las áridas tierras yankis.

"Louie, I think this is the beginning of a beautiful friendship"

sábado, 12 de enero de 2008

Peliculón: Poison

Comienza la película y hasta los 10 minutos no sabes qué es lo que estás viendo. Tres historias dan comienzo casi al mismo tiempo, tres historias de diferente estilo, fotografía y género. No obstante, tres historias que tienen mucho en común. Todd Haynes, director al que debemos la original y desconcertante propuesta de convertir a Cate Blanchett en Bob Dylan, rompe esquemas con su primer largometraje: "Poison".

Vi la película tan sólo con la carátula en mente y poco más. No tenía ni idea de qué iba su argumento, lo cual ha sido todo un acierto. Es magnífico sentir como una película se descubre ante ti, como si fueses un espectador espontáneo que es invitado a abrir una puerta, sin remota idea de lo que se encuentra al otro lado. Siempre con la seguridad que otorga el estar al otro lado de una pantalla (la de mi ordenador portátil, para más señas), por supuesto. No obstante, nunca se sabe lo perturbador que puede resultar esta experiencia. No obstante, a pesar de cierta escena bastante desagradable y humillante, la película se visiona con desconcierto, curiosidad, asombro…

Tres historias que comienzan por la “H”: “Hero”, “Horror” y “Homo”. Parecen haber sido rodadas por tres directores distintos, entremezcladas con inteligencia y explorando dilemas existenciales del ser humano, tales como amores prohibidos, la soledad, el reflejo de una sociedad enferma y egoísta, las frustraciones vitales… Todo esto envuelto en diferentes formatos: “Homo” me recordó mucho al cine de Peter Greenaway, con ese aire teatral que tiene los flashbacks del correccional de jóvenes. No obstante, es más que clara la influencia del novelista francés Jean Genet, adaptando una de sus obras. De Haynes se ha dicho que representa el New Queer Cinema. No he tenido oportunidad de ver el resto de su filmografía (error que pienso resolver pronto), no obstante sí que puede verse un acercamiento bastante humano de lo que supone la homosexualidad, sin entrar en florituras propias de los cineastas más comerciales, ni tampoco en cuanto a señalar o condenar una u otra postura. Digamos que el director parece partir de la homosexualidad como algo cotidiano, superados todos los tabúes sociales, profundizando en personajes con contradicciones, frustraciones, anhelos obsesivos… “Homo” es un segmento muy curioso, aunque lastra un poco; encontré bastante lento su desarrollo y fue el más flojo de los tres, a mi parecer.

“Horror” supone una crítica a la represión sexual, encubierta por una historia de ciencia-ficción al viejo estilo “mad doctor” de los años 50, reproduciendo esos planos holandeses, esos golpes de efecto tan característicos, esa fotografía en blanco y negro. Un hombre maldito que huye de las miradas, de las acusaciones, perseguido por todos. Es el segmento que le da más agilidad a la película.

“Hero” fue el más interesante, puesto que ese toque documental rompía con el resto de la película y los testimonios que muestra hace que nos sintamos intrigados por ese personaje, el joven Richie Beacon. Una historia enigmática que puede recordar un poco al cine de Von Trier o Todd Solondz, en cuanto al toque realista del documental del director danés, y a las diversas críticas a la hipócrita sociedad americana del cine de Solondz. Muy recomendable.

Una película que se muestra bastante equilibrada en cuanto a la exposición de sus tres segmentos, bastante diferentes entre sí, que, en ocasiones (y en el caso de “Homo”), puede ser un tanto lenta, pero que, sin lugar a dudas, supone un respiro con vocación experimental, ante el desolador panorama del cine comercial actual (remakes, secuelas, precuelas, etc…). Es de agradecer también el aroma a cine europeo que desprende esta película.

Si quieres ver algo diferente, “Poison” es tu película.


viernes, 4 de enero de 2008

Peliculón: Paprika

Todos aquellos que dicen que no les gusta el anime (el 80% de ellos sin haber degustado este subgénero como debe ser) no saben lo que se pierden. El anime nos ha regalado, tanto en series, ovas como en películas, grandes joyas de marcado valor cinematográfico. Hoy les vengo a hablar de una de estas obras maestras, la última película, hasta la fecha, del gran Satoshi Kon: la majestuosa y deliciosa "Paprika". Este genio japonés es el responsable de maravillas llamadas "Perfect Blue", "Tokyo Godfathers" o "Millenium Actress". Peliculones con todas las letras. En el campo de series, fue el que nos maravilló/intrigó/confundió/asombró/descolocó con esa gran serie llamada "Paranoia Agent", de la cual hablaré más adelante.

Kon vuelve a la carga elevando a le enésima potencia todo su poderío visual, creando un thriller onírico perfecto, repleto de referencias cinéfilas, giros inesperados, subtramas perfectamente entrelazadas. Una de las obsesiones del director se vuelve a retratar en esta película: la línea fina entre lo que es real y lo que no. Si en "Perfect Blue" nos dejaba desconcertados ante las paranoicas secuencias que poblaban su historia, y en "Millenium Actress" jugaba a entremezclar las películas de la actriz protagonista, con su realidad, en "Paprika" toca el tema de los sueños, algo que da mucho juego. En manos como las de Satoshi Kon, la cosa prometía y no defraudó a nadie.

Con una animación dinámica, realista, cargada de detallismo. Un guión pensado como una bella y maliciosa telaraña que se expande a medida que pasa la historia. Personajes complejos que habitan en un mundo donde los sueños y la realidad se funden con facilidad. Lo que hace aún más valiosa esta película es que, un argumento así, da para muchas secuencias donde la originalidad se desborda. Es como si mezcláramos una trama al viejo estilo Hitchcock con la estética colorista e imaginativa del cine de Miyazaki (otro monstruo del anime, un maestro).

¿El argumento? Cuenta con una premisa muy interesante: Una empresa desarrolla un sistema con el que poder entrar en los sueños ajenos es un hecho posible, explotado con fines médicos y psicológicos. Paprika es una viajera por estos mundos oníricos y que ayuda a muchos pacientes y clientes a superar y entender sus pesadillas y frustraciones del subconsciente. El sistema consiste en un aparato experimental que se coloca en la cabeza y que abre las puertas al mundo de Morfeo. Uno de estos aparatos ha sido robado, causando un caos en la ciudad, haciendo que la gente comience a soñar estando despiertos. Pero Paprika estará ahí para salvar la situación ¡Claro que sí, cojones!

Referencias a Matrix, Desde Rusia con amor, Tarzan, Vacaciones en Roma...

Sencillamente, una de las mejores películas del 2006 y una obra excepcional que gustará a todo amante del buen cine.


jueves, 27 de diciembre de 2007

Peliculón: Amanece, que no es poco


José Luis Cuerda, famoso, entre otras cosas, por ser el padrino de uno de los niños prodigio del cine español, Alejandro Amenábar, escribió uno de los guiones más surrealistas que ha existido en la Historia del Cine, y se marcó esta obra maestra de la comedia. Estamos hablando de una película que hay que ubicarla en 1988, momento en el que aún era digno llevar hombreras, y que recoge una plantilla de actores habituales del cine y televisión en castellano. "Coño, el de "Los ladrones van a la oficina" ¡Qué tiempos!" dirás cuando veas a uno. "Hostia, el profesor pureta de "Compañeros" pero sin bigote, joder" dirás cuando veas a otro. Y así. Entre los más famosos destacan Antonio Resines, el señor P. Tinto, El Comisario luciendo cuello o Gabino Diego. (¿Y dónde estaba Jorge Sanz en ese momento?).

Esta película es una oda al humor surrealista, repleta de diálogos hilarantes, situaciones delirantes, personajes locos, escenas absurdas... Una maravilla. Cuerda consigue que entremos en ese pueblo como si fuésemos un turista más o un aldeano curioso, observando el día a día de todos estos magníficos personajes. El negro que camina en zig zag, el alcalde que habla con sus compatriotas tras ahorcarse, la mujer que da a luz dos niños cada vez que tiene un coito, el médico que se alegra de lo bien que se está muriendo su paciente:

"¡Se te está muriendo divinamente, te lo juro! Tenía ganas de que vinieras para poder decírtelo. Puedes estar orgulloso, ¡de verdad!, de los años que llevo de médico nunca había visto a nadie morirse tan bien como se está muriendo tu padre. Qué irse, qué apagarse, con qué parsimonia. Estoy disfrutando que no te lo puedes ni imaginar..."

"Amanece, que no es poco" es una de estas películas que podrías ver una y otra vez, nombrando los diálogos de memoria con los colegas y echándote a reir cada vez que recuerdas alguna de sus fantásticas escenas. Nada tiene que envidiar a los geniales Monty Python. Una pena que en el cine español no abunden más "idas de bola" de esta categoría. Seguro que Joaquín Reyes y los suyos deben de haberla visto en numerosas ocasiones, se nota mucho su herencia.

¿El argumento? Bueno, eso es lo de menos. Se podría decir que es una sucesión de situaciones surrealistas, al estilo sketch, pero conectadas a modo de subtramas que se desarrollan con el único objetivo de hacernos estallar en carcajadas. Uno de los grandes méritos de esta película es que logra entretener durante 110 minutos. Tarea harto difícil ya que explotando ese estilo de humor, es muy fácil hartar al espectador. Hay que saber encontrarle el equilibrio a lo absurdo para que resulte interesante y desternillante en todo momento.

Toda una proeza, señores.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Peliculón: Nubes pasajeras

Es sumamente gratificante el poder descubrir el cine finlandés, en concreto el cine de uno de sus máximos exponentes, el señor Aki Kaurismäki. Mis sospechas eran ciertas, desde un principio esta conmovedora pareja de perdedores sociales logró engancharme a esta historia sencilla en cuanto a narrativa, pero compleja en su significado. Porque es ahí uno de los aciertos de la película (según he leído, es, también, marca de fábrica del director), que con tan pocos elementos y, a pesar de, a simple vista, mostrarse como una película muy simple, posee una complejidad mayor de la que se puede ver. Desde que te zambulles en la vida de esta pareja (acto poco difícil, puesto que, ya seas de Helsinki o de Cuenca, todos sabemos lo importante que es el trabajo y lo frustrante que es verte, de la noche a la mañana, de patitas en la calle), lográs alegrarte con sus triunfos, fruncir el ceño con los inconvenientes que ellos se encuentran... Digamos que es un cine que logra trasmitir mucho, a pesar de las reacciones de los personajes. No sé si es cuestión del carácter de los finlandeses, o si es cuestión del director y su universo personal, pero me ha encantado ver que, con una sonrisa congelada, la protagonista logra trasmitir su desencanto, su resignación...

No hablemos ya del uso del color, de la fotografía tan agradable. Me sorprendió, he de decir, puesto que, llevándome por los tópicos, pensé que una película ubicada en Finlandia debía de ser bastante triste, visualmente hablando. Me imaginaba planos fríos, muchas tonalidades de blanco, azul, gris... No obstante, y por suerte, "Nubes pasajeras" es una película con mucho color. Y su banda sonora... magnífica. Kaurismäki sabe perfectamente en qué momento conmovernos con una melodía deliciosa y la mirada triste y perdida de uno de los dos personajes principales. Por cierto, eso me recuerda a que el portero del restaurante "Dubrovnik", compañero de trabajo de la protagonista, es el mismo actor que podemos encontrar en el taxi de Helsinki en la maravillosa "Noche en la Tierra".

¿El argumento? Muy sencillo. La historia de un hombre y una mujer, una pareja más en el engranaje social de clase media, que ve como ambos pierden sus respectivos trabajo. De la mano de Kaurismäki podemos ver como intentan salir del paso en una época difícil. Este director logra que, a pesar de ver una historia dramática, sonriamos, o soltemos más de una carcajada, en varios momentos del metraje. Porque es grandioso ver como, a pesar de todas las adversidades, se puede ver la vida con humor.

Una joya. No se la pierdan.


lunes, 10 de diciembre de 2007

Peliculón: El bebé de Mâcon

Esta película hay que verla para creerla. El señor Peter Greenaway, director que me recuerda bastante a Jodorowsky, quizas no tan desatado como el genio chileno, nos ofrece una obra difícil de digerir para el espectador de a pie. Es más, incluso para el cinéfilo más entregado, esta película puede resultar más que chocante ¿Un adjetivo para definirla? Grotesca. Es el primero que me viene a la mente. Hablamos de una historia un tanto retorcida, ya no sólo por su planteamiento, sino por cómo se desarrolla, llegando a dejarnos con la boca abierta en más de una ocasión. ¿A qué cabezas visibles vemos inmersos en este tornado teatral? A Julia Ormond y Ralph Fiennes, que mantienen un tira y afloja bastante curioso y que, una vez más en esta cinta, nos dejará helados en el asiento con cierta escena.

1993, año en el que esta película comenzaría a labrarse su condición de cinta de culto. Y no porque la haya conocido como tal, sino porque tiene todas las papeletas para entrar en esta interesante categoría (Vamos, que no la conoce ni su puta madre y es rara de cojones). Greenaway, lejos de conformarse con haber dado a luz esa deliciosa (nunca mejor dicho) bizarrada llamada "El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante", vuelve a romper esquemas con este relato del que se puede sacar un sin fín de lecturas.

El personaje que introduce la historia ya nos da a entender por dónde iran los tiros (a más de uno les sacará de quicio). ¿El argumento? Bueno, como siempre digo, es interesante no saber más de lo debido. La premisa es la siguiente: en el pueblo de Mâcon, en el siglo XVII, azotado por una epidemia esteril, ocurre un milagro, una mujer vieja y horrenda da a luz un bebé hermoso.

Uno de los puntos más interesantes de esta película es que incluso en su narrativa puede llegar a chocar, ya que no sabes en qué momento estás presenciando una obra de teatro, y en qué momento se habla de la historia intrínseca de la película, llegando a desorientar intencionadamente. El punto de partida puede recordar vagamente a esa incomprendida obra maestra llamada "Hijos de los hombres", no obstante, créanme, nunca han visto una película como "El bebé de Mâcon". Y si la han visto, es porque también está dirigida por Greenaway.

Bizarra como ella sola, con escenas violentas que pueden desprender una belleza sin igual. Me recuerda, en esto último, a la magnífica "Léolo" (que ya comentaré en esta sección), en el sentido de que sabe mostrarno algo grotesco de una forma hermosa. No todo el mundo consigue algo así, señores.

Toda una experiencia cinematográfica. Me encanta.


domingo, 2 de diciembre de 2007

Peliculón: Hard Candy

He aquí un peliculón como una casa. La ganadora del Festival de cine fantástico de Sitges, de la edición 2005. Una película rodada en 18 días, que nos muestra un duelo sin cuartel entre dos personas, centrado, prácticamente en un solo escenario, con un guión inteligente que va desvelándonos fragmentos de información en los momentos justos. Eso me hace recordar películas dispares, como la magistral "La Huella" (de la cual Keneth Brannagh ha hecho un remake para este 2007, con excelentes resultados, según nos cuenta Red Stovall) o la española "Palabras encadenadas", película infravalorada injustamente y aún a descubrir.

Hard Candy cuenta como director a David Slade, que en estos momentos está inmerso en la promoción de la que, parece ser, muy sangrienta "30 días de noche". Película que, por cierto, no pienso perderme ni loco. Arón me tiene que pasar aún los comics en los que se basa.

Volviendo a la joya que ahora nos ocupa, "Hard Candy" cuenta con dos interpretaciones superiores a la media, la de Patrick Wilson y, sobre todo, la de Ellen Page, una joven que, para ese momento contaba 18 años, pero aparentando prefectamente unos 14 con facilidad, deja boquiabierto a todo espectador con su interpretación perfecta de Hayley Stark, un personaje sumamente fascinante y que no dejará indiferente a nadie.

¿El argumento? Bueno, es una de estas películas que es mejor ver sin saber poco de su historia. Parte de la siguiente premisa: Un hombre adulto y una adolescente, tras un tiempo de amistad cibernética por chats, deciden quedar una tarde y conocerse cara a cara.

Ahí lo dejo. Alquílenla, cómprenla, descárguenla, pídansela al amigo friki que todos tenemos. No se van a arrepentir. Un thriller psicológico que cuenta con una fotografía excelente, unos actores en estado de gracia (Ellen Page, una joven promesa que debemos de seguir. "Juno", su próxima película en estrenarse, está teniendo muy buenas críticas y ya se le compara con la magnífica "Pequeña Miss Sunshine") y unos cuantos giros de guión bastante logrados

¡No se la pierdan!